¡Feliz jubilación, Diego!

Cada otoño, nos despedimos de la temporada con alegría y satisfacción por el descanso merecido que iniciamos a partir de ahora, la satisfacción del trabajo bien hecho y los buenos momentos vividos con los clientes y el equipo a lo largo de siete meses. Pero este año la despedida llega con una doble dosis de emoción, pues nuestro compañero Diego, muy querido por nosotros y tantos y tantos huéspedes, se ha jubilado poniendo fin a la trayectoria laboral más larga en Hotel Ánfora. Ésta es su historia y ésta, nuestra despedida.
Más de cuatro décadas en Hotel Ánfora
Nacido en Iznájar, un bonito pueblo de la provincia de Córdoba, Diego llegó a Ibiza en 1976 con 16 años, comenzando a unirse al equipo cuatro años después. De los 56 años de historia de Hotel Ánfora, él ha trabajado verano tras verano durante 45 años, lo que le ha convertido en nuestro empleado más veterano. Y durante todo este tiempo, su labor ha estado dedicada al comedor, convirtiéndose en un experto en saber lo que nuestros clientes necesitaban cuando se sentaban a la mesa a desayunar y cenar. Como él mismo afirma y siempre ha demostrado, “para ser un buen camarero, hay que empezar desde abajo y tener humildad para aprender de quienes tienen más experiencia”.

Anécdotas, recuerdos y planes para el futuro
Cuarenta y cinco años dan para contar mucho. A continuación, una pequeña muestra de los recuerdos que Diego guarda en los álbumes de su vida en Hotel Ánfora, y sobre los que nos habló durante la fiesta de jubilación celebrada al finalizar la temporada. Y también un adelanto de sus futuros planes, que ahora seguro incluirán más tiempo de disfrute de sus lugares favoritos de Ibiza, como las playas de Cala Saladeta, Cala Benirrás y Cala Boix; o los restaurantes Can Pujol, Sa Trenka, Cala Martina y Bahía.
¿Qué recuerdos tienes de tus comienzos en el hotel?
Me acuerdo mucho de Paco Ferrer, fundador del hotel y propietario hasta su fallecimiento. También de los clientes que repetían año tras año y venían a saludarme nada más entrar en el restaurante. Y, por supuesto, de los compañeros con los que he trabajado durante todo este tiempo y de aquellos que ya no están.

¿Cómo ha sido trabajar 45 años en la misma empresa y el mismo hotel?
Para mí, ha resultado muy satisfactorio haberme sentido parte de la familia Ánfora y Ferrer.
¿Qué es lo que más le ha gustado de trabajar en Ánfora durante todo este tiempo?
Conocer a tanta gente buena y ver cómo mis compañeros se volvían parte de mi familia.
¿Cuál es el recuerdo más bonito o entrañable que tiene de su paso por el hotel?
Guardo con mucho cariño todo el tiempo que trabajé con Paco Ferrer, su mujer María y con Antonio, director del hotel durante casi cuatro décadas. Y también fue muy bonito ver que Carmen tomó el relevo tras el fallecimiento de su padre, manteniendo así la continuidad del Hotel Ánfora.

¿Y alguna anécdota divertida que siempre recordarás?
¡Tengo historias como para escribir un libro! Recuerdo una que sucedió hace unos 30 años: un día que se fue la luz, se acercó al comedor una cliente irlandesa con su bebé de tres meses. Un compañero la atendió y entró para decirme que la mujer necesitaba agua caliente. Como yo la había visto con el bebé en brazos, le entendí que estaba pidiendo agua caliente para poder bañar a su hijo, así que le pedí a los cocineros que por favor calentasen agua en una olla de 25 litros. Cuando el agua estuvo lista, salí al comedor, le mostré la olla, ella me miró sorprendida y me dijo: ¡pero si sólo quería agua caliente para calentar el biberón! Vaya corte pasé… Aún me río al recordar este malentendido. El resto de anécdotas, prefiero guardármelas para mi, ja, ja,ja…
¿Qué crees que vas a echar de menos a partir de ahora?
Echaré de menos los buenos momentos que he pasado y compartido con mis compañeros, es especial a Lola y a Ana, con las que he tenido el placer de compartir tantos y tantos veranos de trabajo.

¿Y cuáles son tus planes a partir de ahora, además de ponerte al mediodía en la terraza de tu casa a comer almendras, contar coches y beber cerveza?
Ja, ja, ja, ya veo la broma que me mandan las chicas de la oficina con ese comentario, ja, ja. Pues mis planes son sencillos: disfrutar de esta nueva etapa de jubilado con mi familia.
¿Unas últimas palabras de despedida antes de cerrar el álbum de Hotel Ánfora?
He apreciado mucho la fiesta de jubilación que me hizo todo el equipo. Fue un día muy especial que siempre recordaré por todo el cariño que recibí por parte de los compañeros.
Desde aquí Diego te decimos: ¡Disfruta de tu nueva etapa! ¡Te echaremos de menos, y nuestros clientes también!










